Existe una tendencia notable a evitar el uso de tarjetas de crédito entre un sector de la población. Esta reticencia se fundamenta, principalmente, en tres factores interrelacionados: el temor a incurrir en endeudamiento, la falta de confianza en las instituciones bancarias y una comprensión limitada del funcionamiento de estos instrumentos financieros.
El miedo a acumular deudas parece ser la principal barrera para la adopción de tarjetas de crédito. La percepción de que su uso puede llevar a un descontrol financiero disuade a muchos potenciales usuarios.
Adicionalmente, la desconfianza en el sistema bancario juega un papel importante en esta aversión. Esta falta de confianza puede estar relacionada con experiencias previas negativas o con una percepción general de opacidad en las prácticas financieras.
Finalmente, la falta de conocimiento sobre cómo operan las tarjetas de crédito, sus beneficios y riesgos, contribuye a la decisión de evitarlas. Una mejor educación financiera podría ayudar a disipar estos temores y fomentar un uso más responsable de estos productos.
