Home EntretenimientoRenārs Krastenbergs: El sacrificio familiar por un sueño en el hockey

Renārs Krastenbergs: El sacrificio familiar por un sueño en el hockey

by Editora de Entretenimiento

Renārs siempre soñó con jugar al hockey en Estados Unidos, pero sus padres, Ilze y Rolands Krastenbergs, no sabían cómo hacerlo posible. “Le pedí a Dios que, si había una oportunidad, nos la diera”, recuerda Ilze, evocando los inicios de la carrera de su hijo en una entrevista para la revista KLUBS.

La historia tomó un giro inesperado gracias a la ayuda de un amigo de la familia, Edgars Buncis, quien contactó a personas en Estados Unidos dispuestas a evaluar a Renārs. Con los pasajes aéreos comprados, Edgars acompañó al joven deportista a Atlanta para una prueba. “Lo aceptaron en el equipo, pero no revelaron de inmediato el costo”, rememora Ilze.

La noticia llegó una noche, cuando Renārs, visiblemente preocupado, le comunicó a su madre la suma que debía pagarse. “Mamá, no podré lograrlo”, le dijo con desánimo. Ilze, al escuchar la cifra, se desplomó en el sofá, presa del llanto.

Sin embargo, le transmitió esperanza a su hijo: “Vamos a dormir, mañana le diremos a papá y buscaremos una solución”. A la mañana siguiente, le reveló a Rolands el monto requerido para jugar en Atlanta, una cantidad mucho mayor de la que habían previsto. Tras una larga reflexión, Rolands tomó una decisión firme: “¡Lo haremos!”. Afortunadamente, les permitieron pagar en cuotas y, milagrosamente, siempre contaban con el dinero justo para cada pago, gracias al hockey.

Los Krastenbergs recuerdan lo difícil que fue despedirse de su hijo y enviarlo tan lejos. Después de acompañarlo a Estados Unidos, ambos pasaron toda la noche llorando. Un año después, la carrera de Renārs comenzó a florecer. “Ya no tuvimos que pagar más. Durante las siguientes dos temporadas, Renārs jugó en el equipo Oshawa Generals de la Ontario Hockey League en Canadá, y luego firmó un contrato por dos años con el equipo Wheeling Nailers de la ECHL, donde también fue llamado a la AHL”, cuenta el padre del deportista.

Ilze admite que, cuando su hijo se fue al extranjero, sintió que se distanciaba emocionalmente de ellos. Buscó consejo del exjugador de hockey, Oskars Bārtulis.

“Él me respondió: ‘Escriban cartas, mensajes de texto, envíen videos. Aunque no responda, sigan escribiendo. Eso lo fortalecerá’”, recuerda Ilze.

“Para sobrevivir a esa máquina de moler, él escuchaba la canción Saule, Pērkons, Daugava, a los grupos Sestā jūdze y Gacho”, añade Rolands.

Los Krastenbergs reconocen que formar parte de una familia ligada al hockey les ha brindado muchos momentos hermosos y emotivos. “Después de un partido, le dije a Renārs: ‘Renč, vi que le diste tu palo a un niño’. Él me respondió: ‘Recuerdo cuando, durante los partidos del Dinamo, me quedaba allí esperando a que los jugadores me golpearan el puño, me dieran un palo roto. Sé lo que significa para los niños, porque sé lo que significó para mí’. Renārs guardaba esos palos junto a su cama, y en casa los conservamos como reliquias. Es una sinergia, cuando das y recibes a cambio”, concluye la madre del hockeísta.

 

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