La tecnología vestible ha evolucionado más allá de las pulseras de actividad física. Ahora, la ropa inteligente emerge como una herramienta potencialmente más eficaz para el monitoreo de la salud y la detección temprana de problemas médicos.
Estos dispositivos, integrados en prendas de vestir, pueden recopilar una gama más amplia de datos biométricos en comparación con los wearables tradicionales. Esto incluye información sobre la frecuencia cardíaca, la respiración, la temperatura corporal, e incluso la composición del sudor. La capacidad de analizar estos datos en tiempo real podría permitir la identificación precoz de anomalías que indiquen el desarrollo de enfermedades.
La ropa inteligente no solo se limita al seguimiento de parámetros vitales. También puede detectar patrones de movimiento y posturas que podrían ser indicativos de problemas musculoesqueléticos o riesgos de caídas, especialmente en personas mayores. Además, algunos sistemas están diseñados para monitorear la exposición a contaminantes ambientales.
Aunque la tecnología aún se encuentra en desarrollo, su potencial para transformar la atención médica preventiva es significativo. La ropa inteligente podría empoderar a las personas para que tomen un papel más activo en el cuidado de su salud y permitir a los médicos realizar diagnósticos más precisos y oportunos.
