Según la información disponible, las grandes empresas se habrían beneficiado en mayor medida que las compañías de menor tamaño. Esta dinámica sugiere que la inteligencia artificial (IA) tiene el potencial de exacerbar la polarización económica existente.
El análisis indica que la adopción y los beneficios derivados de la IA no se distribuyen de manera equitativa entre las diferentes escalas de empresas. Las organizaciones más grandes parecen estar en una mejor posición para aprovechar las ventajas de esta tecnología, lo que podría ampliar la brecha con las empresas más pequeñas.
En consecuencia, existe la preocupación de que la IA, en lugar de contribuir a un crecimiento económico inclusivo, pueda acentuar las desigualdades y concentrar aún más la riqueza en manos de las corporaciones más poderosas.
