Los republicanos de Texas habían apostado por mantener y ampliar su apoyo entre los votantes latinos. Sin embargo, la implementación de una agresiva campaña de deportaciones por parte del expresidente Trump parece haber alterado esa dinámica.
La estrategia republicana se centraba en continuar atrayendo a este importante segmento del electorado. No obstante, las políticas migratorias más estrictas adoptadas durante la administración Trump introdujeron un nuevo elemento en la ecuación política, generando incertidumbre sobre el futuro de esta relación.
