La infraestructura básica en algunas zonas rurales presenta desafíos significativos para el desarrollo económico. La persistencia de un suministro eléctrico inestable y la dependencia de pozos para el acceso al agua, en lugar de redes de distribución convencionales, limitan las oportunidades de crecimiento.
La situación se agrava con la observación de prácticas agrícolas tradicionales, como el uso de arados de madera tirados por bueyes, lo que evidencia un bajo nivel de mecanización y modernización en el sector. Esta realidad subraya la necesidad de inversiones en infraestructura y tecnología para impulsar la productividad y mejorar las condiciones de vida en estas comunidades.
