Graphene: Edison y la Innovación Centenaria

by Editor de Mundo

En un mundo donde la innovación avanza a pasos agigantados, a veces las respuestas al futuro se encuentran ocultas en el pasado. Recientemente, un estudiante de maestría de la Universidad de Rice ha descubierto un nuevo método para producir ‘grafeno’, un material de carbono altamente demandado por la comunidad científica, basándose únicamente en el conocimiento contenido en una antigua patente de más de un siglo de antigüedad de Thomas Edison. Este hallazgo revela que el filamento de carbono utilizado en los experimentos de Edison con bombillas en 1897 es capaz de generar el calor necesario para la producción de grafeno, un material crucial para la exploración de la física cuántica y la tecnología de supercomputadoras. Aunque Edison falleció sin conocer esta capacidad, sus detallados experimentos de 13 horas de duración continúan aportando valor innovador en la actualidad.

De una casa naranja en Nueva Jersey a un laboratorio de física moderno

La vida y el legado de Thomas Edison son demasiado vastos para ser resumidos en unas pocas páginas. Fue titular de más de 1.000 patentes y pionero en el establecimiento del primer laboratorio de investigación industrial del mundo. Sin embargo, un capítulo oculto ha sido revelado casi un siglo después de su muerte. La historia comienza con Lucas Eddy, un estudiante de maestría de la Universidad de Rice, que buscaba una forma más eficiente de producir grafeno, un material esencial para los experimentos de física cuántica, así como para aplicaciones en el almacenamiento de energía y las supercomputadoras. Actualmente, el método más común para producir grafeno turbostático implica aplicar voltaje a una resistencia con base de carbono y requiere temperaturas de hasta 2.000 grados Celsius (aproximadamente 3.600 grados Fahrenheit). Eddy consideró que este proceso no era óptimo y comenzó a buscar alternativas, desde el estudio de la soldadura por arco hasta el fenómeno de los rayos en los árboles. Finalmente, la respuesta que buscaba se encontraba en la emblemática casa naranja y el laboratorio de ladrillo de Edison en Nueva Jersey.

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La búsqueda de la bombilla original y el proceso de calentamiento rápido por descarga eléctrica

Eddy se propuso encontrar el dispositivo más simple posible para realizar un ‘calentamiento rápido por descarga eléctrica’, un proceso que implica calentar rápidamente un material mediante electricidad. Fue entonces cuando recordó que las primeras bombillas utilizaban filamentos de carbono. En particular, el diseño original de la bombilla de Edison de 1879 podía alcanzar temperaturas de hasta 2.000 grados Celsius, la temperatura necesaria para producir grafeno. Todos estos mecanismos fueron claramente especificados en la solicitud de patente de Edison. Sin embargo, el desafío residía en encontrar una bombilla de estilo Edison auténtica para experimentar. Los primeros intentos de Eddy fracasaron cuando descubrió que las bombillas que había encontrado, aunque etiquetadas como de filamento de carbono, en realidad estaban hechas de tungsteno falsificado. La suerte le sonrió cuando pudo adquirir una auténtica bombilla de estilo Edison en una pequeña tienda de suministros de arte en Nueva York, para utilizarla como muestra en esta importante prueba eléctrica.

El instante en que un filamento se transforma en oro científico

Una vez que obtuvo la bombilla correcta, Eddy la conectó a una fuente de alimentación de corriente continua de 110 voltios y provocó una explosión de energía en un breve lapso de 20 segundos. Bajo un microscopio óptico, observó una transformación asombrosa: el filamento gris se convirtió instantáneamente en un brillo plateado. Cuando analizó la sustancia transformada mediante espectroscopía Raman, los resultados confirmaron sus expectativas: se había creado grafeno puro. Este experimento demostró que una innovación del pasado, de hace más de cien años, puede aplicarse para crear materiales del futuro de manera sorprendente, siempre y cuando se mire desde una perspectiva diferente.

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Verdades matizadas y un legado oculto

Sin embargo, es importante matizar algunos aspectos históricos y científicos. Aunque la bombilla de Edison tenía el potencial de producir grafeno, esto no significa que Edison fuera el primero en crearlo. En su época, si un filamento de este tipo se calentaba continuamente durante un largo período de tiempo, se transformaba en ‘grafito’ en lugar de grafeno. Considerando que los experimentos de Edison con la bombilla duraron 13 horas, es casi seguro que lo que creó en ese momento fue grafito, no grafeno, ya que el grafeno requiere un período de calentamiento corto y preciso.

A pesar de esto, el experimento de Eddy no solo presenta un nuevo método para producir diversas formas de carbono que podrían conducir a innovaciones revolucionarias en el siglo XXI, sino que también confirma que la innovación de Edison, con más de un siglo de antigüedad, aún tiene mucho que enseñarnos. Si una sola patente de bombilla puede abrir el camino a un nuevo método de creación de grafeno, surge la pregunta de cuántos otros secretos científicos o innovaciones transformadoras se esconden entre las más de 1.000 patentes a nombre de Thomas Edison. Quizás los inventos extraños del pasado alberguen secretos químicos que podrían ser la clave de nuestro futuro.

Fuente: Popular Mechanic

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