La Ministra de Justicia, Naomi Long, ha calificado el dinero exigido a negocios a cambio de protección como un “agarrote” para la comunidad. La declaración pone de manifiesto la presión económica que sufren los comercios locales debido a estas prácticas.
Según la Ministra Long, esta exigencia de pagos actúa como un freno significativo para el desarrollo económico y la estabilidad de las empresas. La situación, descrita como un “agarrote”, sugiere una coerción que impide el funcionamiento normal de los negocios y afecta negativamente al entorno comunitario.
Un propietario de una tienda, que prefirió mantener su anonimato, compartió su experiencia al respecto. Aunque no se han proporcionado detalles adicionales sobre su testimonio, su declaración subraya la realidad que enfrentan muchos comerciantes.
