Una residente de Gauteng, Sudáfrica, se encuentra en disputa con un concesionario automotriz tras una factura de 160.000 rand (aproximadamente 8.600 dólares estadounidenses al tipo de cambio actual) por el reemplazo del motor de su vehículo, realizado apenas dos días después de haber recibido un servicio.
Según informes, la mujer se enfrenta a la necesidad de cubrir este costo significativo a pesar de la reciente revisión del automóvil. El caso ha generado interrogantes sobre las prácticas de garantía y los costos asociados con las reparaciones de vehículos en Sudáfrica.
La situación plantea preocupaciones sobre la transparencia en los presupuestos de reparación y la responsabilidad de los concesionarios en la prestación de servicios postventa adecuados. Se espera que el caso atraiga la atención de las autoridades reguladoras y de los defensores de los derechos del consumidor.
El incidente subraya la importancia de que los consumidores comprendan completamente los términos y condiciones de las garantías de sus vehículos y obtengan múltiples cotizaciones antes de autorizar reparaciones costosas.
