La hipertensión arterial, una de las enfermedades cardiovasculares más comunes y un factor de riesgo importante para el accidente cerebrovascular (ACV) y el infarto de miocardio, podría estar relacionada con una actividad excesiva de ciertos circuitos nerviosos en el cerebro, según sugiere un nuevo estudio.
Investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Missouri (Mizzou), en Estados Unidos, analizaron cómo se desarrolla la hipertensión en un modelo experimental de hipertensión primaria en roedores.
El equipo observó una actividad aumentada del sistema nervioso simpático, una parte del sistema nervioso autónomo que coordina la respuesta de “lucha o huida” y regula numerosas funciones vitales del organismo. También identificaron una intensa actividad a nivel de las células neuroendocrinas, que facilitan la comunicación entre el sistema nervioso y el sistema endocrino, responsable de la secreción de hormonas.
En pacientes con hipertensión, se activan más neuronas en el hipotálamo, la región cerebral que controla la función neuroendocrina y el sistema nervioso simpático. Aún no se comprende completamente por qué estas células influyen en los niveles de presión arterial.
Para determinar si esta actividad neuronal puede ser controlada, los investigadores redujeron la actividad de las células neuroendocrinas en ratas hipertensas. Esta intervención resultó en una disminución de la presión arterial. También identificaron un receptor, una proteína involucrada en la transmisión de señales entre las células neuroendocrinas y las neuronas que controlan el sistema nervioso simpático.
Según los autores, el desarrollo de un agente químico que bloquee este receptor podría representar una nueva opción de tratamiento para la hipertensión primaria, la forma de hipertensión sin una causa identificable clara.
El equipo de Mizzou continúa trabajando en la identificación de dicha sustancia y en su prueba en otros modelos experimentales de hipertensión. Los investigadores enfatizan que, si los resultados se confirman, este enfoque podría ser relevante para los numerosos pacientes afectados por la hipertensión.
Los resultados de la investigación fueron publicados en la revista Cardiovascular Research.
