El traspaso de Nicolas Jackson al Bayern Múnich, concretado en verano en calidad de préstamo, generó gran expectación y controversia. El club bávaro desembolsó alrededor de 15 millones de euros en concepto de cesión, además de negociar una opción de compra de 65 millones de euros. Una operación que, en principio, parecía favorable para el Chelsea.
Sin embargo, dicha opción de compra resultó estar condicionada al rendimiento del jugador, esencialmente a desplazar a Harry Kane como delantero titular. Las condiciones exactas no han sido confirmadas, pero se estima que requerían alrededor de 40 apariciones en partidos de al menos 45 minutos en todas las competiciones. Actualmente, Jackson ha participado en ocho encuentros cumpliendo este criterio, de un total de 22, habiendo marcado cinco goles.
Por lo tanto, a menos que se produzca un cambio drástico en su situación, el Bayern Múnich no ejercerá la opción de compra. Según informa The Times, tampoco parece probable que el club alemán explore un acuerdo permanente alternativo, incluso si el Chelsea estuviera dispuesto a negociar. Aunque la salida de Jackson se atribuyó a las preferencias del entonces entrenador, Enzo Maresca, la decisión final recayó en los directores deportivos, quienes también fueron responsables de los fichajes de João Pedro y Liam Delap.
Jackson, por su parte, mantiene abiertas sus opciones, lo que sugiere una posibilidad, aunque no garantizada, de regresar al Chelsea, incluso con la inminente incorporación de Emmanuel Emegha procedente del RC Strasbourg.
