Ginebra fue el escenario de negociaciones trilaterales este miércoles entre Rusia y Ucrania, con la mediación de Estados Unidos. El negociador ruso, Vladimir Mendkinski, anunció que las conversaciones concluyeron tras unas dos horas.
“Como saben, las negociaciones se desarrollaron durante dos días. Ayer fueron muy extensas y en diversos formatos, y hoy, durante dos horas. Han sido difíciles, pero sustanciales”, declaró Mendinski a la prensa rusa al término de las consultas en la ciudad suiza, según informó la agencia TASS.
La delegación rusa abandonó el hotel donde se llevaron a cabo las reuniones, en las que participaron Steve Witkoff, enviado especial de la Casa Blanca para procesos de paz, y Jared Kushner, yerno del presidente Donald Trump, en calidad de mediadores.
Ucrania confirmó la víspera que se abordaron aspectos políticos y militares del conflicto, así como cuestiones humanitarias.
De acuerdo con la agencia rusa RIA Novosti, Mendinski indicó a los medios de su país que se celebrará una próxima reunión “pronto”.
Poco antes, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, acusó a Rusia desde Kiev de obstaculizar el avance de las negociaciones de paz en Ginebra, al tiempo que expresó su esperanza en lograr un nuevo intercambio de prisioneros y civiles retenidos.
Zelenski corroboró las declaraciones del jefe negociador ruso, señalando que las reuniones “fueron, de hecho, complicadas” y argumentó que Moscú estaba retrasando resultados que podrían haber llevado las negociaciones a su fase final.
Por su parte, el negociador jefe ucraniano, Rustem Umerov, afirmó haber observado “avances” en las negociaciones para poner fin al conflicto. “Es un trabajo complejo que requiere la alineación de todas las partes y tiempo suficiente. Hay avances, pero no se pueden divulgar detalles en este momento”, dijo a la prensa.
“Ucrania sigue siendo constructiva. El objetivo principal no cambia: una paz justa y duradera”, agregó.
CP (efe, afp)
