En Francia, un grupo discreto pero influyente está desafiando el consenso científico sobre el cambio climático. Se trata de la Asociación de Climato-Realistas (ACR), que ha logrado que sus ideas, calificadas de climatoscepticas, se abran paso en medios como CNews, Le Figaro Vox e incluso en la publicidad de las estaciones de tren.
Figuras como el antiguo alto funcionario Christian Gerondeau, el matemático Benoît Rittaud y el físico François Gervais han expresado públicamente dudas sobre los informes del IPCC, el consenso científico y la urgencia de la crisis climática. Estas declaraciones, según se revela, tienen un origen común: todos son miembros de la ACR.
La asociación nació en 2015, coincidiendo con la Conferencia de París sobre el clima. Su objetivo inicial era apoyar “iniciativas que aporten una visión alternativa al discurso dominante” y combatir “el miedo irracional que se nos destila a diario”. Para distanciarse del climatoscepticismo más radical, personificado por el geoquímico Claude Allègre (fallecido en 2025), la ACR se autodenomina “climato-realista”. Según Albin de Wagener, profesor de ciencias del lenguaje, de la información y de la comunicación en la Universidad Católica de Lille, este término busca “apropiarse de la objetividad científica y, por efecto espejo, negar esa misma aproximación al IPCC y a los miles de científicos que trabajan en el cambio climático”. Los “climato-realistas” incluso denominan a sus oponentes como “climato-alarmistas”, una táctica, según el investigador, para polarizar el debate.
Aún queda un 80.94% de este artículo por leer. El resto está reservado para suscriptores.
