A veces, la idea de asistir a obras de teatro que estudiamos con dificultad en la escuela puede parecer poco atractiva. Sin embargo, ¡los clásicos son fantásticos! Especialmente cuando los artistas los abordan con libertad creativa, evitando cualquier reverencia que limite su expresión.
Al apropiarse de estos textos atemporales, nos demuestran con ingenio cómo combinar el lenguaje de Molière con el lenguaje actual, los códigos de antaño con las referencias modernas. Y funciona. De hecho, es sorprendente descubrir cuánto resuenan las ideas de hace siglos en la actualidad.
