Una creciente cantidad de evidencia científica sugiere una fuerte conexión entre la exposición a la contaminación del aire y un mayor riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. Estudios recientes, publicados por fuentes como Pharmacy Times, About Insider, surfcoastnews.com.au, ScienceAlert y The Conversation, indican que las partículas finas presentes en el aire podrían contribuir directamente al desarrollo de esta enfermedad neurodegenerativa.
Las investigaciones señalan que la exposición a largo plazo a contaminantes atmosféricos, incluso a niveles relativamente bajos, puede aumentar la probabilidad de deterioro cognitivo y, eventualmente, de Alzheimer. Los científicos sugieren que la contaminación del aire podría desencadenar procesos inflamatorios en el cerebro y dañar las neuronas, acelerando así la progresión de la enfermedad.
Aunque se necesitan más estudios para comprender completamente los mecanismos involucrados, los hallazgos actuales resaltan la importancia de reducir la contaminación del aire como una medida preventiva para proteger la salud cerebral. Mantener un aire más limpio podría ser una estrategia clave para disminuir la incidencia de la demencia y mejorar la calidad de vida de las personas mayores.
