Publicado el 21/02/2026 – 9:11 GMT+1
La Habana, Cuba – Funcionarios cubanos advierten que el debilitado sistema de salud del país se encuentra al borde del colapso, exacerbado por el bloqueo estadounidense que restringe el suministro de petróleo a la isla. Una situación que, según las autoridades, amenaza la seguridad básica de la población.
El sistema médico cubano ya enfrentaba una crisis crónica, con escasez de recursos, personal y medicamentos. Sin embargo, la situación ha alcanzado un punto crítico. Las ambulancias tienen dificultades para conseguir combustible para atender emergencias y los cortes de energía constantes han empeorado aún más las condiciones en los hospitales.
La llegada de suministros vitales, de los que Cuba dependía desde el inicio del bloqueo, se ha detenido. El aeropuerto de La Habana ya no puede reabastecer de combustible a los aviones que salen del país.
Expertos y analistas coinciden en que el bloqueo está empujando a Cuba hacia una crisis humanitaria y urgen a la comunidad internacional a tomar medidas para proteger a los civiles.
En declaraciones a The Associated Press, el ministro de Salud cubano, José Ángel Portal Miranda, denunció que las sanciones estadounidenses no solo están estrangulando la economía de la isla, sino que también ponen en peligro la seguridad de sus habitantes. “No se puede dañar la economía de un país sin afectar a sus ciudadanos”, afirmó Portal, advirtiendo que la situación podría costar vidas.
Según el ministro, unos 5 millones de cubanos que padecen enfermedades crónicas verán afectados sus medicamentos o tratamientos. Entre ellos, 16.000 pacientes con cáncer que requieren radioterapia y otros 12.400 que se someten a quimioterapia.
La atención cardiovascular, la ortopedia, la oncología y el tratamiento de pacientes en estado crítico que necesitan respaldo eléctrico son algunas de las áreas más afectadas. Los tratamientos para enfermedades renales y el servicio de ambulancias de emergencia también se han visto perjudicados.
La crisis energética que Cuba ha enfrentado durante años se agravó el mes pasado, tras la firma de una orden ejecutiva por parte del presidente estadounidense Donald Trump que impone aranceles a cualquier país que venda o proporcione petróleo a Cuba. Esta medida se produjo semanas después de que Trump depusiera al presidente venezolano Nicolás Maduro en una intervención militar y anunciara el fin del suministro de petróleo venezolano a la isla.
Cuba, que produce solo el 40% de su propio combustible y depende en gran medida del petróleo para su funcionamiento, ha confiado tradicionalmente en aliados como Venezuela, México y Rusia para cubrir su déficit energético. Sin embargo, esos envíos se han interrumpido.
Trump ha expresado abiertamente su deseo de provocar un cambio de régimen en Cuba intensificando la presión económica sobre la isla, que ya ha tenido dificultades para hacer frente a décadas de sanciones estadounidenses. La presión de Washington sobre La Habana comenzó después de acusar al país caribeño de proporcionar servicios de seguridad a Maduro a cambio de petróleo y dinero. Desde entonces, ha instado al gobierno cubano a llegar a un acuerdo para aliviar las tensiones.
Hasta el momento, Cuba se ha negado a negociar con Estados Unidos, con el presidente Miguel Díaz-Canel insistiendo en que solo aceptará negociaciones bajo condiciones de igualdad y respeto, rechazando cualquier acuerdo que socave la soberanía de su país.
