En el límite del bosque, con su arco en mano, Gemma se detiene. Sus pies se hunden suavemente en la nieve fresca. El jabalí que ha estado rastreando desde el amanecer está allí, tranquilo. Al otro lado de la cortina de árboles, la observa, más allá de la frontera del santuario establecido por su padre. Una frontera que, bajo ninguna circunstancia, debe cruzar. ¿Qué hará? ¿Arriesgarse a desobedecer para intentar la caza? ¿O regresar con las manos vacías, enfrentando la ira paterna? La decisión no es fácil.
Sanctuaire, la obra de Jérôme Lavoine, nos sumerge en un relato que oscila entre el postapocalíptico y el survivalismo, atrapándonos rápidamente en el día a día de la joven Gemma. Lavoine construye una atmósfera brutal y cada vez más inquietante, donde Gemma debe crecer y encontrar su propio camino para sobrevivir.
El trazo negro y preciso nos transporta a un bosque denso bajo la nieve, habitado por una miríada de animales increíblemente realistas. Los tonos azules y blancos evocan la sensación de frío que se infiltra en nosotros mientras leemos, revelando que este Sanctuaire, al final, no es tan seguro como parece.
