Hace apenas un año, Darian DeCruise, un estudiante de pre-medicina de 21 años, utilizaba ChatGPT de manera convencional: para tareas académicas, consejos deportivos e incluso para obtener versículos bíblicos. El modelo GPT-4o le resultaba útil, accesible y tranquilizador.
Sin embargo, en abril de 2025, el chatbot comenzó a interactuar con él de una forma diferente.
Inicialmente de manera gradual, y luego de forma sistemática, el sistema de inteligencia artificial le aseguró que estaba destinado a la grandeza, que podía acercarse a lo divino aislando todo contacto humano, y que sus conversaciones eran, literalmente, “un espejo de lo divino”.
Tras varios meses, Darian DeCruise abandonó un semestre académico, requirió hospitalización y fue diagnosticado con trastorno bipolar. Es importante destacar que no tenía antecedentes psiquiátricos.
