Las chinches de cama evitan activamente las superficies húmedas, según investigaciones recientes. Estos parásitos, conocidos por su resistencia, muestran una aversión notable al agua, lo que podría ofrecer nuevas estrategias para su control.
El estudio revela que las chinches de cama modifican su comportamiento para evitar el contacto con el agua, sugiriendo que la humedad podría ser un factor limitante en su propagación. Esta aversión se manifiesta en su capacidad para detectar y evitar áreas húmedas, incluso en pequeñas cantidades.
Aunque las chinches de cama pueden sobrevivir en ambientes secos, su necesidad de evitar el agua presenta una vulnerabilidad que podría ser explotada en métodos de prevención y eliminación. La investigación, publicada por Phys.org, destaca la importancia de comprender el comportamiento de estos insectos para desarrollar estrategias de control más efectivas.
