El nuevo cohete de la NASA, diseñado para transportar el microsatélite argentino ATENEA, sufrió un revés este sábado que casi con seguridad retrasará hasta abril el primer viaje de astronautas a la Luna en 50 años.
La agencia espacial había fijado inicialmente el 6 de marzo como fecha para la misión Artemis II, pero durante la noche se interrumpió el flujo de helio hacia la etapa superior del cohete, según informaron funcionarios. Un flujo estable de helio es crucial para purgar los motores y presurizar los tanques de combustible.
Este problema con el helio es independiente de las fugas de combustible de hidrógeno que afectaron a principios de mes una prueba general de cuenta regresiva del cohete del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) y obligaron a repetirla.
As an update to my earlier post.
– The ICPS helium bottles are used to purge the engines, as well as for LH2 and LOX tank pressurization. The systems did work correctly during WDR1 and WDR2.
– Last evening, the team was unable to get helium flow through the vehicle. This… https://t.co/Qte3nEXwQb
— NASA Administrator Jared Isaacman (@NASAAdmin) February 21, 2026
Según el administrador de la NASA, Jared Isaacman, las posibles causas del fallo incluyen el filtro final entre el vehículo terrestre y el de vuelo, la interfaz umbilical del QD (quick disconnect) o una válvula de retención a bordo del vehículo, similar a un problema ocurrido con Artemis I. Isaacman indicó que la única solución es acceder al área afectada en el Edificio de Ensamblaje de Vehículos (VAB) del Centro Espacial Kennedy.
“Comenzaremos los preparativos para el retroceso, lo que descarta la ventana de lanzamiento de marzo”, afirmó Isaacman a través de X. Las próximas oportunidades de lanzamiento para la NASA se ubican a principios o finales de abril.
Isaacman expresó su comprensión por la decepción que este contratiempo pueda generar, destacando el arduo trabajo del equipo de la NASA. Asimismo, anunció que se ofrecerá una sesión informativa en los próximos días para detallar el camino a seguir para la misión Artemis II y otras futuras misiones.
La NASA informó previamente que se preparaba para devolver el cohete de 98 metros a su hangar para reparaciones, aunque también se consideraba la posibilidad de realizar los trabajos en la plataforma de lanzamiento.
Las fugas de combustible de hidrógeno ya habían provocado un retraso de un mes en el sobrevuelo lunar de Artemis II. Una segunda prueba de carga de combustible el jueves reveló casi ninguna fuga, lo que había generado optimismo para un lanzamiento en marzo. Los cuatro astronautas iniciaron su cuarentena de dos semanas el viernes por la noche, como medida preventiva contra gérmenes.
La interrupción del flujo de helio afecta a la etapa criogénica de propulsión interina del cohete SLS, componente esencial para colocar la cápsula tripulada Orión en la órbita correcta alrededor de la Tierra tras el despegue. Posteriormente, esta etapa se separará de Orión y servirá como objetivo para que los astronautas practiquen técnicas de acoplamiento para futuras misiones lunares.
Entre 1968 y 1972, 24 astronautas participaron en el programa Apolo de la NASA y viajaron a la Luna. El programa Artemis ha completado hasta ahora un único vuelo, una misión orbital lunar no tripulada en 2022.
La Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) se hizo eco del anuncio de la NASA y publicó en redes sociales: “Sigamos mirando el cielo con orgullo. Somos parte de este viaje”.
La misión Artemis II reviste especial interés en Argentina, ya que transportará el microsatélite nacional ATENEA, que alcanzará la órbita más lejana de la Tierra en la historia del país: 75.000 km del planeta.
Hace minutos el administrador de la NASA, Jared Issacman, informó que el cohete SLS deberá volver al Edificio de Ensamblaje de Vehículos, ya que se detectó una falla en el sistema de flujo de helio luego de operaciones de rutina.
Con esta novedad, es probable que la ventana de… https://t.co/LYkWvUyrXW
— CONAE (@CONAE_Oficial) February 21, 2026
ATENEA, con un peso de apenas 13 kilos y el tamaño de un microondas, permitirá medir dosis de radiación en órbitas profundas, evaluar el rendimiento de componentes comerciales en el espacio, recopilar datos GPS en órbitas de transferencia geoestacionaria y validar enlaces de comunicación de largo alcance para la exploración del espacio profundo.
Sin embargo, el microsatélite orbitará solo durante unas 20 horas antes de desprenderse de Orión y desintegrarse al entrar en la atmósfera.
