La Luna continúa contrayéndose y, según recientes investigaciones, esto podría desencadenar nuevas zonas de actividad sísmica, o “moonquakes”. Científicos han descubierto más de mil crestas tectónicas menores, previamente desconocidas, en las llanuras oscuras de nuestro satélite, lo que indica que la Luna sigue remodelándose.
Este hallazgo, publicado en The Planetary Science Journal, proviene de investigadores del Centro de Estudios de la Tierra y los Planetas del Museo Nacional del Aire y el Espacio y sus colaboradores. Por primera vez, se demuestra que estas crestas son relativamente jóvenes y se extienden ampliamente por las maria lunares, las extensas llanuras oscuras visibles desde la Tierra.
A diferencia de la Tierra, que tiene placas tectónicas en movimiento, la Luna no las posee. En su lugar, el estrés se acumula dentro de su única corteza continua, produciendo formaciones terrestres distintivas. La comprensión de cómo se forman estas crestas también permite identificar nuevas fuentes potenciales de moonquakes, lo cual es crucial para la selección de sitios de aterrizaje seguros para futuras misiones lunares.
El proceso de contracción lunar se debe al enfriamiento gradual de su interior a lo largo de miles de millones de años, similar a cómo se enfría y reduce ligeramente el tamaño de un pan recién horneado. Esta contracción genera estrés compresivo en la corteza lunar, lo que puede provocar fracturas y deslizamientos repentinos, liberando energía en forma de moonquakes.
Estos eventos sísmicos se clasifican en diferentes categorías, incluyendo moonquakes profundos impulsados por la atracción gravitatoria de la Tierra, temblores térmicos cerca de la superficie causados por cambios extremos de temperatura y moonquakes tectónicos superficiales asociados con fallas. Los eventos tectónicos son de particular interés para los planificadores de misiones debido a su potencial para ser fuertes y prolongados.
El redescubrimiento de la actividad tectónica lunar plantea desafíos importantes para la planificación de futuras bases lunares y la seguridad de las misiones, especialmente en el polo sur lunar, donde se planean nuevos aterrizajes.
