Una mujer de 32 años en Yыхви, Estonia, tuvo una sorpresa inesperada el 15 de febrero. Dejó su BMW azul estacionado frente a un restaurante con el motor encendido y las puertas sin cerrar, y un hombre aprovechó la oportunidad para marcharse con el vehículo.
La policía local actuó rápidamente y logró recuperar el coche poco después. El conductor improvisado, un hombre de 34 años, se encontraba en estado de ebriedad y fue detenido. Afortunadamente para la propietaria, el BMW regresó sin daños, apenas con unos kilómetros adicionales en su odómetro.
El caso no llegó a juicio. En un acuerdo inusual, el hombre deberá abstenerse de consumir alcohol durante los próximos 12 meses, sometiéndose a análisis de sangre periódicos para verificarlo. Además, deberá asistir a terapia con una enfermera de salud mental y realizar una donación de 300 euros a la organización juvenil Eesti 4H.
Las autoridades de Идаская префектура aprovecharon el incidente para recordar a los ciudadanos la importancia de apagar el motor y cerrar las puertas del coche, incluso por un breve momento, especialmente durante los meses más fríos del año. También aconsejaron guardar las llaves del vehículo en un lugar seguro para evitar robos.
