La carne seca, un bocadillo que ha evolucionado desde los palitos correosos de las gasolineras hasta opciones gourmet como alce a la pimienta o salmón glaseado con arce, se ha vuelto cada vez más popular gracias a su contenido proteico. Sin embargo, ¿es realmente una opción saludable? Los expertos nos ayudan a analizarlo.
Aunque no existen estudios específicos sobre los beneficios para la salud de la carne seca, las etiquetas nutricionales ofrecen algunas pistas. Según Nicole Lund, dietista nutricionista de la NYU Langone Health, muchos productos ofrecen una buena cantidad de proteína por calorías relativamente bajas. Por ejemplo, una barrita de carne de venado con sal marina y pimienta de Epic Provisions aporta 12 gramos de proteína y 130 calorías, mientras que una versión de “minihamburguesas de pollo” de Carnivore Snax ofrece casi el doble de proteína por la misma cantidad de calorías.
Este aporte proteico puede ser especialmente útil para personas mayores o para quienes buscan desarrollar o mantener masa muscular. Además, la carne seca de res o cerdo suele ser una fuente de hierro, un nutriente importante para mujeres menores de 50 años y adultos mayores. En comparación con otros alimentos procesados, la carne seca a menudo tiene listas de ingredientes más cortas, limitándose a la fuente de proteína, sal, azúcar y condimentos.
No obstante, incluso las opciones más saludables siguen siendo alimentos procesados, incluyendo las versiones a base de pescado o vegetarianas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica la carne roja procesada como cancerígena, y el consumo de tan solo 51 gramos diarios aumenta el riesgo de cáncer colorrectal en un 18%. También se ha asociado con un mayor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y demencia.
Stephen Devries, profesor adjunto de nutrición en la Escuela TH Chan de Salud Pública de Harvard, señala que la carne seca suele tener un alto contenido de sodio debido al uso de sal en el proceso de secado, llegando a los 750 miligramos por ración. El consumo excesivo de sal puede provocar hipertensión y aumentar el riesgo de infarto o ictus. Además, los nitratos y nitritos, utilizados para preservar el sabor y colour, pueden formar compuestos cancerígenos en el organismo.
Las grasas saturadas también son una preocupación, pudiendo elevar el colesterol y aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares. Las opciones con sabores dulces, teriyaki o barbacoa a menudo contienen azúcares añadidos, que pueden contribuir al aumento de peso y otros problemas de salud. Por ejemplo, una presentación “dulce y picante” de Jack Link contiene ocho gramos de azúcares añadidos, similar a una barrita Snickers pequeña.
En conclusión, aunque consumir carne seca ocasionalmente no representa un problema, los expertos coinciden en que no es recomendable hacerlo de forma regular. Existen otras fuentes de proteína más saludables, como el yogur griego, los garbanzos tostados, las nueces o el edamame, que además aportan fibra beneficiosa para el intestino.
