El deporte de alto rendimiento es ahora una posibilidad para personas con diabetes tipo 1. Así lo demostraron varios participantes en los recientes Juegos Olímpicos de Invierno en Italia, incluyendo a la esquiadora de ski cross Hannah Schmidt (Canadá) y a la piloto de skeleton Anna Fernstädtova (República Checa), ambas con esta enfermedad crónica.
Preocupación por la hipoglucemia o hiperglucemia
“Es importante controlar siempre el metabolismo de la glucosa (azúcar en sangre) y el funcionamiento de la tecnología médica en climas fríos”, explica Othmar Moser, experto de Graz y director del grupo de investigación en fisiología del deporte, ciencia del entrenamiento y terapia del entrenamiento en el Instituto de Ciencias del Movimiento de la Universidad de Graz. Los atletas olímpicos entrenan al más alto nivel y reciben supervisión profesional constante. Sin embargo, los deportes de invierno no tienen por qué ser un obstáculo para adultos principiantes o niños con diabetes tipo 1. Muchas personas evitan el ejercicio por temor a sufrir hipoglucemia o hiperglucemia.
Influencia positiva del deporte
Datos de más de 420.000 sesiones de entrenamiento de 3.248 personas con diabetes tipo 1 demuestran que la actividad física, con una buena planificación, puede tener un efecto positivo en los niveles de glucosa, según Moser: “Las personas con diabetes tipo 1 pueden disfrutar de los deportes de invierno y de la vida social posterior al deporte tanto como cualquier otra persona. Lo crucial es que comprendan su nivel de glucosa, utilicen insulina y carbohidratos de forma consciente y controlen de forma fiable su sensor, bomba de insulina o bolígrafo inteligente de insulina”.
La actividad física y el deporte pueden reducir los niveles de glucosa, especialmente durante ejercicios prolongados y uniformes. Sin embargo, las situaciones de alta intensidad o estrés pueden elevarlos. Por lo tanto, quienes practiquen deportes en la nieve deben controlar regularmente sus niveles de azúcar en sangre, observar su evolución y tener a mano carbohidratos de acción rápida en forma de pequeños bocadillos, enfatizó el experto.
Glucosa en polvo a mano
Las “bombas de insulina” pueden ser de ayuda en los deportes de invierno. Durante la actividad, se deben controlar cuidadosamente los valores del sensor. Si el valor es inferior a 126 miligramos por decilitro, Moser recomienda consumir carbohidratos de acción rápida: “Especialmente en climas fríos, la glucosa en polvo funciona perfectamente”.
Al mismo tiempo, es importante tener en cuenta que un exceso de carbohidratos puede provocar un aumento del azúcar en sangre y, posteriormente, una mayor administración de insulina. “Un sistema AID es un gran compañero de entrenamiento, pero no un piloto automático. Quien planea hacer deporte debe reaccionar con prontitud, preparar el sistema y tener en cuenta los efectos retardados después del entrenamiento”, explica Moser.
Monitoreo de la diabetes cerca del cuerpo en climas fríos
Todos los dispositivos necesarios para el monitoreo de la diabetes deben llevarse cerca del cuerpo. El calor corporal protege las baterías y los sensores del frío intenso, ya que las baterías pierden rendimiento más rápidamente a bajas temperaturas. Además, puede ser útil guardar las baterías de repuesto también en un lugar cálido y exponer los dispositivos al frío solo por un corto período de tiempo.
Después de un día en las pistas, muchos adultos disfrutan de una visita a una cabaña de esquí. “El alcohol no está prohibido para las personas con diabetes, pero debe consumirse con moderación”, según el experto. Los profesionales recomiendan no más de diez gramos de alcohol al día para las mujeres y no más de 20 gramos para los hombres.
