Mikael Anderson llegó al Djurgården con la ilusión de conquistar títulos y competir en Europa. El fichaje de verano proveniente del Århus no logró obtener ningún título el año pasado y su única vía para acceder a competiciones europeas pasa por ganar la copa sueca. Por ello, la estrella del equipo se mostró muy decepcionada con el inicio en la fase de grupos, que concluyó con un decepcionante 0-2 en casa ante el Falkenberg.
El mediocampista estrella no se inmutó ante los abucheos del público. “Fue un desastre. Está claro, perdimos contra un equipo de la Superettan. No deberían estar aplaudiéndonos”, declaró Anderson al FotbollDirekt.
El año pasado, Tokmac Nguen fue quien vistió el número 10. La estrella del Djurgården intercambió entonces el número más prestigioso.
Con Nguen fuera de la contienda por jugar en Arabia Saudita, su sucesor en el rol estelar, Mikael Anderson, optó por cambiar del número 17 al 10 antes del partido de copa contra el Falkenberg.
Ahora es Anderson quien debe liderar el ataque del Djurgården, pero el sábado pasado se produjo un fracaso en casa ante el equipo de la Superettan en el debut de la fase de grupos de la Copa Sueca.
“Debo rendir mejor, no fue una buena actuación ni mía ni del equipo. Ahora debemos mirar hacia adelante, debemos ver lo positivo. Nos quedan dos partidos y debemos ganar”, dijo Anderson, sin ocultar su decepción por el desastre contra el Falkenberg. “Fue un desastre. Jugamos en el Djurgården, no es así como debemos rendir. Está claro, perder 2-0 contra un equipo de la Superettan. No está bien, es un desastre. Todo el respeto para el Falkenberg, pero juegan en la Superettan y nosotros jugamos en casa”.
El Djurgården fue abucheado fuertemente por el público en el 3Arena tras la derrota. El prestigioso fichaje del verano pasado proveniente del Århus danés no le importó. “No deberían estar aplaudiéndonos después de perder 2-0, así que es 100% aceptable por su parte. Está bien”, concluyó.
