Los cazas furtivos F-35 podrían ser “jailbreakados” como un iPhone, según declaraciones del Secretario de Defensa neerlandés, Gijs Tuinman. Esta posibilidad ha generado debate internacional sobre los riesgos técnicos y geopolíticos que implica.
La iniciativa neerlandesa busca evitar posibles congelaciones de suministro o bloqueos de software por parte de Estados Unidos, en un contexto de crecientes tensiones transatlánticas. Sin embargo, expertos señalan que el software del F-35 cuenta con más de 8 millones de líneas de código y depende de una red de mantenimiento centralizada en Estados Unidos (ODIN), lo que dificulta enormemente esta operación.
Aunque los Países Bajos han retirado oficialmente sus F-16 y se han comprometido plenamente con una flota de 58 F-35, la modificación no autorizada del Lightning II podría invalidar las garantías y excluir al país de futuras actualizaciones de hardware y sensores.
La pregunta central es si los Países Bajos pueden realmente acceder al código fuente del F-35. La complejidad del sistema y el control estadounidense sobre el software plantean serias dudas sobre la viabilidad de este proyecto.
