El Servicio Nacional de Salud (NHS) de Inglaterra implementará un nuevo sistema de bonificaciones para médicos de cabecera (GP) con el objetivo de aumentar la prescripción de medicamentos para la pérdida de peso. A partir de abril, los médicos podrán recibir hasta 3.000 libras esterlinas al año por prescribir el medicamento Mounjaro al máximo número de pacientes elegibles.
Además, los médicos recibirán alrededor de 1.000 libras esterlinas adicionales al año por derivar pacientes a programas de pérdida de peso. Según el Secretario de Salud, Wes Streeting, esta medida busca garantizar que los pacientes que puedan beneficiarse de estos tratamientos tengan acceso a ellos, independientemente de su capacidad económica.
Actualmente, el acceso a Mounjaro está restringido a pacientes con obesidad severa, definida como un índice de masa corporal (IMC) superior a 40, y que presenten ciertas condiciones de salud asociadas. El próximo año, se ampliará la elegibilidad a personas con un IMC superior a 35, y se espera que para 2028, 220.000 pacientes estén recibiendo Mounjaro a través del NHS. Los umbrales de elegibilidad son menores para ciertos grupos étnicos.
Sin embargo, la implementación inicial ha sido desigual, y no todos los médicos están prescribiendo estos medicamentos tan ampliamente como se esperaba. Katharine Jenner, directora de Obesity Health Alliance, calificó los incentivos como un paso bienvenido, pero advirtió que no significarán una disponibilidad generalizada de estos fármacos. El acceso a través del NHS seguirá siendo limitado y se centrará en aquellos con mayor necesidad clínica, y estos tratamientos son más efectivos cuando se combinan con un apoyo continuo.
Expertos como la Dra. Katie Bramall, de la British Medical Association, señalan que esta medida no cambiará los criterios de elegibilidad del NHS para acceder a medicamentos inyectables para la pérdida de peso, y no abordará la brecha entre quienes pueden pagar y quienes deben esperar.
Por su parte, la Profesora Victoria Tzortziou Brown, del Royal College of GPs, enfatizó que los médicos no basan sus decisiones de prescripción en incentivos económicos, sino en el juicio clínico y la seguridad del paciente. También advirtió que ampliar la distribución de estos medicamentos en la atención primaria podría aumentar la carga de trabajo de los médicos y generar expectativas poco realistas entre los pacientes.
