La administración de Donald Trump en Estados Unidos está considerando la imposición de nuevos aranceles bajo el pretexto de la “seguridad nacional”, según reportes recientes. Estos aranceles potenciales se aplicarían a seis sectores industriales clave: baterías de gran tamaño, piezas de fundición y acero, tuberías de plástico, productos químicos industriales, redes eléctricas y equipos de telecomunicaciones.
Esta medida representaría una acción separada al arancel general del 15% previamente anunciado por el presidente Trump. Se fundamentaría en la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, que permite al presidente restringir las importaciones si se determina que amenazan la seguridad nacional.
El proceso para determinar si existe una amenaza a la seguridad nacional podría extenderse hasta 270 días, ya que requiere una investigación por parte del Departamento de Comercio de EE. UU. Sin embargo, una vez implementados, el presidente podría modificar unilateralmente las tasas arancelarias, según fuentes consultadas.
La Casa Blanca, a través de su subsecretaria de prensa Kush Desai, declaró que la protección de la seguridad nacional y económica de Estados Unidos sigue siendo la principal prioridad del presidente Trump, y que la administración utilizará todas las facultades legales para lograrlo.
Estos aranceles basados en la “seguridad nacional” se presentan como una alternativa a los aranceles recíprocos basados en países, que fueron un componente central de la política comercial de la administración Trump.
