La asignación de conexiones a la red eléctrica se enfrenta a desafíos relacionados con las listas de espera, proyectos estancados y límites de capacidad regional, según análisis recientes.
A medida que avanza la transición hacia un mercado eléctrico semi-liberalizado, se requiere una estructuración sofisticada de las licencias y las conexiones a la red a nivel de proyecto. Este cambio de paradigma exige una atención meticulosa a los detalles regulatorios y técnicos para garantizar una integración eficiente de las nuevas fuentes de energía.
En el contexto de áreas designadas como “verdes” y “amarillas”, los operadores de la red deben especificar la capacidad total de conexión disponible, así como el número máximo de instalaciones que pueden conectarse. Esta transparencia es crucial para fomentar la inversión y el desarrollo de proyectos de energía renovable.
La gestión eficaz de las colas de conexión y la eliminación de proyectos “fantasma” son elementos clave para optimizar la utilización de la capacidad de la red y acelerar la transición energética. Abordar estos desafíos es fundamental para garantizar un suministro de energía fiable y sostenible.
