Una joven llamada Anika vive con alopecia areata, una enfermedad autoinmune que causa la pérdida de cabello en parches. Le diagnosticaron la enfermedad a los siete años, y las primeras zonas calvas le generaron inseguridad desde temprana edad. Experimentó acoso escolar durante la escuela primaria, lo que la llevó a tener pensamientos negativos sobre sí misma durante años.
Para Anika, una peluca se convirtió en un escudo protector, pero también en una fuente de confianza. Se sentía vulnerable e insegura sin ella.
