Tokio, Japón – Japón ha puesto en marcha un ambicioso proyecto de minería submarina con el objetivo de extraer tierras raras a una profundidad de seis mil metros, buscando disminuir su dependencia del monopolio chino sobre estos minerales críticos para la defensa.
La iniciativa, respaldada por el gobierno japonés, se centra en la recuperación de lodo rico en tierras raras de lechos marinos remotos en el Océano Pacífico. Una expedición anunció recientemente el éxito en la extracción de estos sedimentos, superando en profundidad a la altura del Monte Fuji.
El interés de Japón en estos recursos se intensificó tras el anuncio de China el mes pasado de restricciones más estrictas a las exportaciones, incluyendo las tierras raras. El descubrimiento de estos recursos cerca de Minamitorishima, un atolón ubicado a 1,900 kilómetros al sureste de Tokio, data de 2011, pero los esfuerzos de extracción se han vuelto más urgentes en el contexto actual.
Japón es el segundo mayor consumidor de tierras raras a nivel mundial, después de China. Pekín controla actualmente el 60% de la minería y más del 90% del refinado y la fabricación de imanes de estos minerales estratégicos. Esta posición dominante ha generado acusaciones de que China podría estar utilizando su control en disputas comerciales, impulsando a otros países a asegurar sus propios suministros.
En el pasado, Japón ya ha buscado diversificar sus fuentes de suministro, financiando a la empresa australiana Lynas tras un embargo no oficial chino en 2010, producto de una disputa territorial, y acumulando reservas.
