La pregunta que plantea un aficionado al judo, principalmente a los más experimentados, es si este deporte, conocido por su intensidad y técnicas de lanzamiento, es inherentemente peligroso y si las lesiones son inevitables.
Para contextualizar su inquietud, el aficionado comparte una experiencia personal: comenzó a practicar judo a los 16 años y sufrió dos fracturas de hueso, una en un randori y otra durante el sparring. Estas lesiones lo desanimaron, aunque reconoció que otros judocas de su edad no habían sufrido lesiones similares. A pesar de esto, mantuvo su interés por el deporte.
Actualmente, planea retomar el judo, pero con una preparación más enfocada en el fortalecimiento físico general y la práctica de técnicas de lanzamiento con un muñeco de arena. Reconoce que el judo no es un deporte sin riesgos, pero espera que los judocas experimentados compartan consejos y experiencias para prevenir lesiones.
El aficionado expresa su respeto y agradecimiento a la comunidad judoca, esperando recibir orientación para practicar este deporte de manera más segura.
