Una “nariz electrónica”, que analiza muestras de sangre con la ayuda de inteligencia artificial, podría detectar el cáncer de ovario en una etapa temprana. La técnica no busca un biomarcador específico, sino el perfil general de olores de sustancias volátiles en el plasma sanguíneo, lo que podría permitir un cribado más rápido, económico y menos invasivo.
El cáncer de ovario es uno de los tipos de cáncer más mortales, en parte debido a la dificultad de su detección. A menudo, los síntomas son inexistentes o apenas perceptibles, razón por la cual esta forma de cáncer también se conoce como el asesino silencioso. En 2022, se registraron alrededor de 320.000 nuevos casos de cáncer de ovario en todo el mundo. Las previsiones indican que esta cifra superará los medio millón en 2050.
La detección temprana ayuda significativamente
Las mujeres a las que se diagnostica la enfermedad en una etapa temprana tienen una tasa de supervivencia a cinco años del 93%, de media. Si la enfermedad se detecta en una etapa posterior o después de que se ha producido metástasis, este porcentaje disminuye drásticamente hasta el 31%. Un diagnóstico tardío no solo es mucho más mortal, sino que también genera mayores cargas sociales y costes más elevados. Estas cifras demuestran la necesidad de un cribado preciso, accesible y generalizado para un diagnóstico precoz.
Los métodos de detección actuales tienen varias desventajas, especialmente para la detección temprana. Son caros y no lo suficientemente sensibles para detectar el cáncer en una etapa temprana. Además, estos métodos son invasivos y causan dolor e incomodidad a las mujeres. La interpretación de un médico también juega un papel importante en los métodos actuales.
No biomarcadores, sino un patrón
La “nariz electrónica” consta de un sistema de 32 sensores que pueden analizar el plasma sanguíneo en busca de sustancias volátiles. Estas sustancias volátiles, presentes en sangre, aliento y orina, muestran patrones específicos que indican la presencia de cáncer. Con el uso de inteligencia artificial, se puede distinguir fácilmente entre personas sanas y enfermas. En el 97% de los casos, la “nariz electrónica” diagnosticó con precisión el cáncer de ovario. El dispositivo también funcionó bien en las pruebas para detectar el cáncer de endometrio.
La inteligencia artificial como herramienta
Los datos medidos por la “nariz electrónica” son difíciles de interpretar con los métodos de análisis actuales. Por lo tanto, se utilizó un modelo de aprendizaje automático que analiza el perfil químico y reconoce los patrones asociados al cáncer de ovario.
El modelo se entrenó con las reacciones de los sensores del plasma sanguíneo y aprendió a distinguir entre diferentes grupos de pacientes. En este proceso, no solo se tuvo en cuenta la diferencia entre los participantes sanos y los pacientes con cáncer de ovario, sino también las diferencias entre los tipos de cáncer. La combinación de múltiples mediciones por paciente mejora la fiabilidad de la clasificación.
Se necesita más investigación
Aunque los resultados son prometedores, se basan en un conjunto de datos relativamente pequeño. Por lo tanto, el método debe probarse en grupos de pacientes más amplios e independientes. También es necesaria más investigación para determinar qué tan bien se puede generalizar el enfoque, es decir, si también funciona con datos externos al estudio, y cómo se puede aplicar en un contexto clínico.
Hemos escrito sobre este tema en otras ocasiones, por ejemplo, Elektronische neus spoort kanker op y Screenen van vrouwen op eierstokkanker redt levens.
