Una mujer de Lancashire, Reino Unido, identificada como Jo Owens, de 42 años, descubrió que lo que inicialmente pensó que era un desgarro muscular en el pecho era en realidad cáncer de mama triple negativo. El diagnóstico se realizó en 2024 y fue precedido por una derivación inmediata al “one-stop breast clinic” del Hospital General de Burnley por parte de su médico de cabecera.
Owens completó su radioterapia en junio del año pasado y ahora, según sus propias palabras, “puede ver la luz al final del túnel”. Después de varias pruebas, fue llamada de nuevo al Hospital General de Burnley, donde, al ver a una radiógrafa consultora preguntando por su historial familiar, se dio cuenta de que las noticias no serían buenas.
Se le extirpó el tumor en noviembre de ese año y pasó tres horas en la víspera de Navidad discutiendo el plan de tratamiento con su oncólogo. La madre, que trabaja en el sector financiero, pudo disfrutar de unas cortas vacaciones entre el final de su quimioterapia y el inicio de la radioterapia en el Rosemere Centre en Preston, en mayo del año pasado.
Según Cancer Research UK, aproximadamente 45.800 personas en el Noroeste de Inglaterra reciben un diagnóstico de cáncer cada año. Owens ha compartido su experiencia y ahora colabora con Cancer Research UK en su proyecto anual Race for Life, con el objetivo de prevenir, diagnosticar y tratar la enfermedad.
Owens expresó que ha sido un momento muy difícil y que el cáncer es algo que nadie debería enfrentar solo. Aunque siempre tuvo a su hermana Michelle con ella durante la quimioterapia, lamenta no haber llevado a nadie a las sesiones de radioterapia, ya que las encontró muy solitarias. Agradeció el apoyo de su familia, amigos y compañeros de trabajo, y se siente optimista sobre su recuperación.
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