Cuando el sistema inmunitario detecta una amenaza, desencadena una respuesta inflamatoria. Las quimiocinas, unas proteínas clave, guían a las células inmunitarias hacia la zona afectada para neutralizar el agente invasor. Sin embargo, las garrapatas han desarrollado una estrategia para evitar ser detectadas: producen proteínas llamadas evasinas que bloquean la acción de las quimiocinas, impidiendo que alerten al sistema inmunitario.
Estas quimiocinas, además de su función protectora, pueden causar daño si se activan en exceso, contribuyendo al desarrollo de enfermedades como la artritis reumatoide, la esclerosis múltiple, el cáncer y la enfermedad inflamatoria intestinal.
Investigadores del Instituto de Investigación Biomédica de la Universidad de Monash han identificado una evasina derivada de garrapatas capaz de unirse a dos clases principales de quimiocinas. Este descubrimiento, publicado en la revista Cell Press por el profesor Martin Stone y el Dr. Ram Bhusal, abre nuevas vías para el desarrollo de terapias dirigidas a enfermedades inflamatorias y autoinmunes. Hasta ahora, las evasinas conocidas solo bloqueaban una clase de quimiocinas.
Según el Dr. Devkota, este hallazgo representa una oportunidad para crear tratamientos más eficaces que prevengan la progresión de enfermedades inflamatorias como la artritis reumatoide y la esclerosis múltiple. Los investigadores previamente consideraban que las garrapatas suprimían el sistema inmunitario mediante la secreción de diversas evasinas, cada una dirigida a una clase específica de quimiocinas. No obstante, este estudio revela la existencia de una única evasina natural capaz de inhibir ambas clases principales de quimiocinas, lo que supone un avance significativo en el campo.
