Los AMG más potentes y deseables provienen de la década de 1990. Hasta hace poco, solo conocedores del sector automovilístico apreciaban estos modelos, pero ahora están ganando popularidad entre un público más amplio, lo que inevitablemente está provocando un aumento en sus precios.
Esta tendencia refleja un fenómeno más amplio en el mercado de coches de colección. Los vehículos de las décadas de 1980 y 1990, que para muchos eran simplemente “coches usados”, están siendo adquiridos por una nueva generación de coleccionistas, a veces a precios sorprendentemente altos.
Un ejemplo notable es el cambio en la percepción de los automóviles japoneses. Hace años, se afirmaba que nunca serían coleccionables, pero hoy en día, modelos como los Datsun Z de primera generación, los Toyota Supra de cuarta generación y los Acura NSX se venden por sumas que se acercan o superan los seis dígitos.
