El consumo excesivo de azúcar puede tener efectos negativos en nuestra salud, contribuyendo a la caries dental, la diabetes, las enfermedades cardíacas y el aumento de peso no deseado. Como resultado, muchas personas han optado por los edulcorantes artificiales como alternativa.
Los edulcorantes, también conocidos como “edulcorantes artificiales” o “alcoholes de azúcar”, se han utilizado en refrescos dietéticos y caramelos sin azúcar durante décadas. Su uso se ha extendido a una variedad de productos alimenticios, incluyendo barras proteicas, yogures, cereales, helados y aderezos para ensaladas. Las empresas de alimentos utilizan estos sustitutos para comercializar sus productos como “bajos en azúcar”, “reducidos en azúcar” o “sin azúcares añadidos”.
Pero, ¿cómo difieren los edulcorantes no nutritivos del azúcar? Normalmente, los alimentos que contienen carbohidratos se descomponen en moléculas individuales de azúcar llamadas monosacáridos. La glucosa, la fructosa y la galactosa son ejemplos de monosacáridos que se encuentran naturalmente en frutas, verduras, cereales integrales y productos lácteos. El azúcar de mesa, generalmente conocido como “azúcar refinado” o “azúcar añadido”, es sacarosa, un disacárido compuesto por moléculas de glucosa y fructosa. Cuando consumimos estos azúcares, aportan calorías o unidades de energía que el cuerpo utiliza.
Nuestro cerebro y las células rojas dependen de la glucosa como su principal fuente de energía. Los edulcorantes no nutritivos contienen cero o muy bajas cantidades de carbohidratos y energía.
