(Zapopan) Una profusión de flores, música tradicional y un fuerte dispositivo de seguridad marcaron la despedida del narcotraficante mexicano Nemesio Oseguera, alias “El Mencho”, quien fue abatido por el ejército mexicano y sepultado el lunes en un pequeño cementerio en el oeste del país.
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El féretro del exjefe del poderoso Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) fue trasladado en un ataúd dorado, según constató la AFP.
A diferencia de las lujosas tumbas donde reposan muchos narcotraficantes notorios, el último lugar de descanso de El Mencho es una sencilla lápida a ras de suelo en un cementerio cercano a una instalación militar, a unos cinco kilómetros del estadio de Guadalajara que albergará partidos de la Copa Mundial de Fútbol en junio.
El cuerpo de Oseguera fue entregado a su familia el sábado, quienes decidieron trasladarlo de Ciudad de México a Guadalajara para el entierro en las afueras de Zapopan.
El Mencho, el narcotraficante más buscado, cuya cabeza era recompensada con 15 millones de dólares por Estados Unidos, murió durante una operación llevada a cabo el 22 de febrero en Tapalpa, en el estado de Jalisco, por el ejército mexicano con el apoyo de inteligencia estadounidense.
Flores y narcocorridos
Desde el domingo, la funeraria encargada del cuerpo estuvo custodiada por un importante dispositivo de seguridad compuesto por militares, miembros de la Guardia Nacional y policías.
PHOTO ULISES RUIZ, AGENCE FRANCE-PRESSE
Des membres de la Garde nationale gardent le périmètre du funérarium La Paz à Guadalajara.
Un militar, que solicitó el anonimato al no estar autorizado a hablar, explicó a la AFP que el cuerpo había sido vigilado constantemente “para evitar que grupos rivales” lo profanaran.
Este dispositivo de seguridad disuadió a los curiosos, pero no impidió un largo desfile de arreglos florales, algunos con forma de cruz, alas de ángel compuestas por rosas rojas, e incluso uno con forma de gallo, en homenaje a la afición de El Mencho por las peleas de gallos.
Sin embargo, a diferencia de lo habitual, los nombres de los remitentes de los arreglos florales no eran visibles.
La ruta del cortejo fúnebre hacia el cementerio, ubicado al otro lado de la ciudad, se mantuvo en secreto hasta el último momento por motivos de seguridad. “No dijeron nada, vamos a seguir la carroza fúnebre”, comentó un repartidor de flores que pidió no ser identificado.
Ocho familiares de Oseguera, vestidos de negro y con gafas de sol, ocuparon los dos vehículos que se dirigieron al cementerio detrás de una carroza blanca que transportaba el ataúd dorado.
Una decena de vehículos del ejército y de la Guardia Nacional encabezaron el cortejo, acompañados de dos motocicletas de la policía para abrir el camino.
Antes del entierro, se celebró una ceremonia religiosa de aproximadamente una hora en una capilla adyacente al cementerio, donde un grupo de música norteña interpretó “narcocorridos”, canciones que glorifican a los capos de la droga.
“Una vez muerto, solo llevaré un puñado de tierra”, decía una de las canciones.
