A medida que se acerca el Mundial de 2026, que se celebrará en Norteamérica, surgen interrogantes sobre la posible influencia de factores geopolíticos y económicos en el evento. Según reportes recientes, Estados Unidos se encuentra en una posición particular en relación con las sanciones internacionales, mientras que Rusia ha sido excluida de diversos escenarios.
El torneo, que comenzará en 100 días, ya ha generado expectativas y votaciones sobre los mejores cruces de ciudades sede. Sin embargo, la sombra de Donald Trump y las incertidumbres geopolíticas planean sobre la organización. Youri Djorkaeff, asesor de la FIFA, ha expresado su confianza en que Trump no negará el acceso a nadie, pero la situación sigue siendo incierta.
Además, se anticipa que un viaje a Norteamérica para presenciar el Mundial 2026 representará un costo astronómico para los aficionados que cuenten con entradas. La combinación de estos factores plantea desafíos significativos para la organización y la experiencia de los aficionados.
