El 8 de marzo marca el Día Internacional de la Mujer, una ocasión para reflexionar sobre los avances logrados por las mujeres en el movimiento sindical, así como el camino que aún queda por recorrer.
En todo el país, nuestros miembros se unen para proteger las ganancias obtenidas con esfuerzo que han transformado la vida de las mujeres: licencia parental, servicios de cuidado infantil asequibles, seguro de salud, equidad salarial, protección contra el acoso y la violencia de género. Estas victorias nos recuerdan que nada es imposible cuando las trabajadoras y los trabajadores se movilizan y se unen para exigir justicia.
Estos logros no surgieron de la nada. Las mujeres se reunieron, compartieron sus historias y se negaron a rendirse. Poco a poco, sus esfuerzos condujeron a la creación de programas públicos para ayudarlas. Hoy, continuamos defendiendo los servicios, los empleos y las políticas que brindan estabilidad y seguridad en todo el país. Cada victoria demuestra que la acción colectiva tiene el poder de fortalecer los lugares de trabajo y la sociedad.
La acción colectiva, el mejor camino para combatir las políticas de austeridad
Los recortes en los servicios públicos amenazan los avances logrados. Los ministerios esenciales se debilitan, la automatización reemplaza a los humanos y la prestación de atención médica se confía a empresas con fines de lucro. Estas reducciones afectan directamente a nuestros miembros –en su mayoría mujeres–, disminuyendo los salarios y los servicios, especialmente los servicios de cuidado infantil, que son indispensables para las trabajadoras, los trabajadores y las familias.
Las mujeres están en una posición privilegiada para saber que estos recortes profundizan las desigualdades, devalúan su trabajo y obstaculizan el logro de la igualdad de género, un tema central para el progreso, la seguridad y la economía del país.
Cuando se recortan los servicios a la población, los empleos con financiación insuficiente, mal pagados, precarios y relacionados con el cuidado son los primeros en ser sacrificados. Estos empleos están ocupados mayoritariamente por mujeres jóvenes, mujeres indígenas, negras, racializadas, inmigrantes, 2SLGBTQIA+ o con discapacidad. Además de revertir la igualdad, estos recortes perjudican a las trabajadoras y a los servicios esenciales que brindan.
Por eso, las mujeres continúan movilizándose y liderando la lucha por una sociedad más justa y equitativa.
Unámonos. A través de la acción colectiva y la participación activa en el sindicato, podemos garantizar que todos vivan plena y dignamente.
Juntos, construyamos un mundo mejor exigiendo:
- una licencia parental y de maternidad mejorada para ayudar a todas las familias;
- servicios de cuidado infantil universales, asequibles y de calidad;
- mejor apoyo para el personal de atención médica, como días libres pagados y flexibilidad;
- más empleos sindicalizados de calidad en el sector público para las mujeres;
- programas sólidos para prevenir la violencia de género y ayudar a las víctimas;
- una verdadera equidad salarial, que incluya a las mujeres racializadas, indígenas, 2SLGBTQIA+ y con discapacidad;
- lugares de trabajo seguros, libres de acoso y abuso;
- una sociedad que priorice el bienestar y la prosperidad, en lugar de los recortes y la austeridad.
Cuando se invierte en las mujeres, todos se benefician.
En la AFPC, sabemos que las mujeres son más que las trabajadoras de una sociedad equitativa: son las líderes que harán realidad esta visión.
En este Día Internacional de la Mujer, continuamos con el trabajo y exhortamos al gobierno a fortalecer nuestras comunidades invirtiendo en las mujeres que aseguran el buen funcionamiento del país.
