Además de ser excelentes compañeros de vida, los gatos podrían ayudarnos a comprender mejor e incluso a tratar algunos de nuestros cánceres, incluido el de mama, según un grupo de investigadores internacionales este jueves.
En un estudio publicado en la revista Science, estos expertos en medicina veterinaria y humana se interesaron por las posibles similitudes entre los seres humanos y los gatos en relación con el cáncer.
Si bien investigaciones anteriores han señalado vínculos entre perros y humanos, prácticamente no existía información sobre nuestros amigos felinos, explica a la AFP Louise van der Weyden, investigadora en oncogenética del instituto británico Wellcome Sanger y coautora del estudio.
Sin embargo, los gatos, al igual que los perros, “son excelentes modelos para nosotros” porque están expuestos al mismo entorno, incluyendo “la contaminación o el tabaquismo pasivo”, y desarrollan las “mismas enfermedades que nosotros”, como el cáncer o la diabetes, señala.
– El mismo gen –
Partiendo de este principio, la Sra. Van der Weyden y sus colegas analizaron muestras de tumores cancerosos de casi 500 gatos domésticos de cinco países, abarcando 13 tipos diferentes de cáncer (cerebro, mama, pulmón, piel, etc.).
Dado que los cánceres son causados por mutaciones genéticas, los equipos buscaron en el ADN de estas células tumorales cambios similares a los ya identificados en medicina humana.
Se encontraron varias similitudes entre las dos especies, especialmente en lo que respecta al cáncer de mama. En más del 50% de los tumores mamarios de gato analizados, un gen llamado FBXW7, que ya había sido identificado en medicina humana, apareció mutado.
Si bien esta mutación no es muy frecuente en las mujeres con cáncer de mama, causa un “tipo particularmente agresivo” de cáncer en aquellas que la padecen, subraya la investigadora, y señala que estos cánceres de mama también son muy agresivos en los gatos.
– “Ganar-ganar” –
“Para este pequeño porcentaje de mujeres que lo portan”, este descubrimiento es “formidable” porque podría abrir el camino a nuevos tratamientos, añade.
Aunque la realización de ensayos clínicos en humanos se complica por el bajo número de pacientes afectadas, la mutación es muy frecuente en los gatos y los tratamientos dirigidos podrían probarse más fácilmente en clínicas veterinarias.
“Personalmente, me inclinaría más a tomar un medicamento que haya sido probado en gatos que en ratones”, sonríe la científica.
Animados por este paralelismo, investigadores suizos llevaron a cabo experimentos complementarios en estas muestras y descubrieron que dos tratamientos de quimioterapia parecían muy eficaces contra los tumores que presentaban esta mutación.
Si bien estos resultados deben confirmarse mediante otros estudios, podrían beneficiar rápidamente tanto a las mujeres como a los gatos, ya que estos medicamentos ya están autorizados tanto para humanos como para animales, señala el estudio.
Estos resultados también podrían mejorar el estudio de los “procesos de iniciación del cáncer”, analiza Harikrishna Nakshatri, profesor de la Universidad de Indiana y especialista en cáncer de mama, a la AFP.
Para este experto, que no participó en el estudio, estos resultados “fascinantes” podrían “ayudarnos a comprender mejor la interacción entre los genes y el medio ambiente”, que hoy en día se considera el “principal sospechoso” en la transformación de las células portadoras de estas mutaciones en células cancerosas.
Sin embargo, la ambición no es únicamente ayudar a la investigación en oncología humana, insiste Louise van der Weyden, quien aboga por que estos descubrimientos también sirvan para mejorar el tratamiento de nuestros compañeros de cuatro patas, ofreciéndoles, por ejemplo, tratamientos dirigidos ya utilizados en humanos.
Este enfoque sería “ganar-ganar tanto para el animal como para el humano”, afirma.
AFP
