En medio de la escalada de tensiones por los ataques israelíes y estadounidenses en Irán, el jefe de la diplomacia china ha instado públicamente a una detención inmediata de las hostilidades.
Según informa la agencia Yonhap, Wang Yi, director de la Oficina de Asuntos Exteriores del Comité Central del Partido Comunista Chino y ministro de Relaciones Exteriores, declaró el 8 de marzo durante una rueda de prensa sobre política exterior en la Asamblea Popular Nacional que la situación en Oriente Medio es una “guerra que no debería haber ocurrido y que no beneficia a nadie”. En este contexto, enfatizó que la posición de China se resume en un alto el fuego y el cese de las operaciones bélicas.
Wang Yi reiteró la ineficacia de las soluciones militares, afirmando que “la historia ha demostrado repetidamente que la fuerza no puede resolver los problemas” y que “los enfrentamientos armados solo generan nuevos odios y crisis”. Propuso cuatro principios básicos para la resolución de conflictos: respeto a la soberanía nacional, prohibición del uso abusivo de la fuerza, no injerencia en asuntos internos y solución política.
El ministro chino hizo un llamamiento al respeto de la soberanía, la seguridad y la integridad territorial de Irán y los países de la región del Golfo. Además, advirtió que “el poder no implica necesariamente virtud” y que “el mundo no debe funcionar bajo la ley de la selva”.
Instó a todas las naciones a regresar a la mesa de negociaciones lo antes posible para resolver sus diferencias a través del diálogo en igualdad de condiciones, destacando la necesidad de que las principales potencias desempeñen un papel constructivo.
En relación con las relaciones sino-estadounidenses, Wang Yi subrayó la importancia del intercambio y el diálogo, señalando que la falta de comunicación entre ambos países podría conducir a malentendidos, errores de cálculo, conflictos y confrontaciones. Afirmó que “China y Estados Unidos no pueden cambiar el uno al otro, pero sí la forma en que se tratan mutuamente”, abogando por una cooperación basada en el respeto mutuo y la coexistencia pacífica.
Ante la inminente visita del presidente estadounidense Donald Trump a China, Wang Yi pronosticó que 2026 será un año crucial para las relaciones bilaterales, indicando que ya se están discutiendo planes para un intercambio de alto nivel.
Concluyó que, si ambos países pueden aumentar la lista de áreas de cooperación y reducir la de problemas, basándose en la sinceridad y la confianza mutua, 2026 podría marcar un hito en el desarrollo sano y estable de las relaciones sino-estadounidenses.
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