Científicos estadounidenses han logrado un hito en la exploración espacial: el cultivo de garbanzos en un simulante de regolito lunar. Este avance, publicado en la revista científica Scientific Reports, podría ser clave para solucionar uno de los mayores desafíos de la NASA: la producción de alimentos durante misiones lunares de larga duración.
El trabajo de investigación fue llevado a cabo por equipos de la University of Texas at Austin y la Texas A&M University. El objetivo principal era determinar si el regolito lunar, el polvo mineral que cubre la superficie de la Luna, podría ser un medio viable para el cultivo de plantas y contribuir a la autosuficiencia de futuras bases lunares.
El desafío del suelo lunar
A diferencia del suelo terrestre, el regolito lunar presenta importantes obstáculos para la vida vegetal. Se trata de un polvo abrasivo que carece de materia orgánica y microorganismos esenciales para la fertilidad del suelo. Además, contiene metales pesados que podrían perjudicar el crecimiento de las plantas o incluso contaminar los cultivos.
Para replicar las condiciones lunares, los investigadores utilizaron un simulante desarrollado por Exolith Labs, diseñado para imitar la composición química y física de las muestras recogidas durante las misiones Apolo. Esto permitió evaluar con mayor precisión cómo responderían los cultivos en un entorno similar al de la Luna.
La combinación que permitió el crecimiento de los garbanzos
El simulante de suelo lunar se combinó con vermicompost, un fertilizante orgánico producido por lombrices que transforman residuos en nutrientes. Este componente es especialmente interesante para las misiones espaciales, ya que permite reciclar desechos generados por los propios astronautas.
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R. Badillo
Además, los investigadores añadieron hongos micorrícicos arbusculares, organismos que establecen una relación simbiótica con las raíces de las plantas. Esta interacción permitió a los cultivos absorber mejor los nutrientes disponibles y reducir el impacto de los metales pesados presentes en el regolito.
Un paso hacia la agricultura en la Luna
Los experimentos demostraron que una mezcla con hasta un 75% de regolito lunar puede producir garbanzos cosechables. Al superar ese nivel, las plantas comenzaron a mostrar signos de estrés y finalmente dejaron de crecer. Sin embargo, la presencia de hongos ayudó a prolongar la supervivencia de algunos ejemplares.
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La investigadora Jessica Atkin, autora principal del estudio en Texas A&M University, explicó en una nota de prensa: «Queremos entender su viabilidad como fuente de alimento. ¿Qué tan saludables son? ¿Tienen los nutrientes que necesitan los astronautas? Si no son seguros para comer, ¿cuántas generaciones harán falta hasta que lo sean?». Los próximos análisis evaluarán si estos garbanzos pueden formar parte de la dieta de futuras misiones espaciales.
