Una espera de 36 horas en un pasillo de urgencias mientras el personal consideraba la posibilidad de un derrame cerebral: la historia de Tom Frith, de 66 años, pone de manifiesto las crecientes presiones sobre el Servicio Nacional de Salud (NHS) del Reino Unido.
Según relató su esposa, Julia, Tom fue atendido inicialmente en el servicio de urgencias del Hospital Leighton, debido a síntomas similares a la gripe, confusión y dificultades para hablar. A pesar de la preocupación del personal médico sobre un posible derrame cerebral, permaneció en un pasillo durante aproximadamente 36 horas.
Julia expresó su inquietud: “Lo preocupante es que, aunque el personal del hospital estaba discutiendo a Tom como un posible paciente con derrame cerebral, aún así lo dejaron en el pasillo durante 36 horas”.
El personal del hospital se disculpó por las demoras, atribuyéndolas a la implementación de un nuevo sistema informático ese mismo día. Durante la noche, Tom solo recibió paracetamol y líquidos.
Los médicos determinaron la necesidad de una resonancia magnética (MRI), pero indicaron que solo podían realizarse durante los días laborables. Julia solicitó que su esposo fuera trasladado al departamento de neurología del Hospital Universitario Royal Stoke, pero le informaron que estaba completo.
Mientras permanecía en la cama del pasillo, un médico le recetó antibióticos para una posible infección. Julia lamentó que el departamento de urgencias estuviera desbordado y consideró que el sistema había fallado a su esposo.
