Utilizar el teléfono móvil en el baño se ha convertido en un hábito común para muchas personas: revisar noticias, redes sociales o responder mensajes. Sin embargo, un nuevo estudio sugiere que esta práctica podría aumentar significativamente el riesgo de desarrollar hemorroides.
Investigadores estadounidenses del Beth Israel Deaconess Medical centre descubrieron que las personas que usan sus teléfonos inteligentes en el baño tienen una mayor probabilidad de sufrir hemorroides en comparación con aquellas que dejan su teléfono fuera del baño.
Un 46 por ciento más de riesgo
En Estados Unidos, las hemorroides provocan casi cuatro millones de visitas al médico y a urgencias cada año, generando costos superiores a los 800 millones de dólares para el sistema de salud. Esta afección se produce cuando las venas alrededor del ano o el recto se inflaman, causando dolor y sangrado.
El estudio involucró a 125 adultos que se sometieron a un examen preventivo del colon. Inicialmente, los participantes completaron un cuestionario sobre su estilo de vida y hábitos en el baño. Posteriormente, los médicos examinaron la zona perianal en busca de signos de hemorroides.
Dos tercios de los participantes admitieron llevar su teléfono inteligente al baño. Los resultados revelaron que las personas que usaban el teléfono mientras estaban en el baño tenían un 46 por ciento más de probabilidades de tener hemorroides que aquellas que no lo hacían.
El tiempo de permanencia aumenta al usar el teléfono
La explicación no reside en el dispositivo en sí, sino en el tiempo que se permanece sentado. Las personas que usan el teléfono en el baño tienden a quedarse más tiempo. El 37 por ciento de los usuarios de teléfonos inteligentes informaron permanecer más de cinco minutos en el baño por cada visita, en comparación con solo el 7 por ciento de las personas que no usaban el teléfono.
Estos minutos adicionales aumentan la presión sobre los tejidos sensibles alrededor del ano, lo que, según los investigadores, puede contribuir al desarrollo de hemorroides.
Recomendaciones
La investigadora principal, Trisha Pasricha, ofrece un consejo sencillo: “Deje su teléfono fuera del baño e intente no permanecer sentado en el inodoro por más de unos pocos minutos. Si tarda más, pregúntese: ¿era realmente necesario, o simplemente me distraje?”.
Probablemente, la distracción sea la causa. “Las aplicaciones están diseñadas para captar su atención. Antes de darse cuenta, han pasado minutos mientras se desplaza sin pensar”, concluye la investigadora.
