Con la llegada del buen tiempo, los estornudos se hacen presentes en todas partes: en bancos públicos, jardines, cerca de las escuelas, e incluso en las oficinas, donde muchos adultos desarrollan alergias “tardías”. ¿Cómo explicar esta sensibilidad que aparece más adelante en la vida? ¿Y es posible frenarla? El Dr. Gérald Kierzek, médico de urgencias y director médico de Doctissimo, responde a estas preguntas.
¿Es cierto que se puede desarrollar una alergia a cualquier edad?
Las alergias no son estáticas: evolucionan con el tiempo, al igual que el cuerpo humano. Por lo tanto, no es raro que una alergia aparezca más tarde, a raíz de un cambio en nuestro estilo de vida. Una mudanza, la llegada de una mascota (gato, caballo…), o incluso el inicio de una nueva actividad como el golf o la jardinería –que nos expone a numerosos alérgenos– pueden favorecer su aparición.
“No hay edad para desarrollar una alergia“, confirma el Dr. Gérald Kierzek. “Las alergias suelen aparecer durante la infancia, especialmente en forma de alergias alimentarias (a la leche o al huevo, por ejemplo). Pero también pueden manifestarse más tarde: en la adolescencia, en la edad adulta (polen, ácaros, medicamentos) e incluso después de los 50 o 60 años, como resultado de una exposición repetida a un alérgeno o un cambio de entorno. En las personas mayores, las alergias a los medicamentos y a los venenos de himenópteros son particularmente frecuentes“, añade el médico.
Además, la evolución de la composición del microbioma (relacionada con el envejecimiento) puede debilitar las defensas inmunitarias y favorecer el desarrollo de alergias, según ciertos estudios. Finalmente, una gripe fuerte o el Covid, al debilitar nuevamente el sistema inmunológico, también pueden aumentar nuestro riesgo alérgico.
¿Por qué y cómo se desarrolla una predisposición alérgica?
Si vives cerca de cipreses, ambrosía o abedules, no es necesario que sigas buscando: es muy probable que estos árboles sean la causa, ya que sus polenes figuran entre los más alergénicos en Francia.
Sin embargo, las alergias, sean cuales sean, siguen siendo multifactoriales, según el director médico de Doctissimo.
“La predisposición alérgica es el resultado de una interacción entre factores genéticos y ambientales. La herencia juega un papel importante: cuando uno o dos padres son alérgicos, el riesgo para el niño se multiplica por tres a cinco. Pero el entorno también interviene: la contaminación atmosférica, la higiene excesiva que limita la exposición a los microbios, la alimentación moderna o el estrés pueden favorecer el desarrollo de alergias“, explica el director médico de Doctissimo.
A nivel biológico, la alergia corresponde a una reacción anormal del sistema inmunológico que involucra los anticuerpos IgE. Durante un primer contacto con el alérgeno, el organismo se sensibiliza sin provocar síntomas. “Durante una nueva exposición, estas IgE desencadenan la desgranulación de los mastocitos, que liberan, entre otras cosas, histamina –la responsable de las manifestaciones alérgicas“, precisa el médico.
¿El problema? La prevalencia de las alergias ha aumentado considerablemente en las últimas décadas. En Francia, incluso habría progresado alrededor de un 30% en veinte años.
“Este aumento se atribuye a menudo a un “efecto cóctel” que combina contaminantes y alérgenos”, advierte el Dr. Gérald Kierzek.
¿Se puede disminuir la sensibilidad?
Sí, hasta cierto punto. No existe un tratamiento milagroso, pero a menudo es posible reducir los síntomas mediante diferentes enfoques.
La primera opción es la desensibilización, o inmunoterapia alérgica. Este método consiste en acostumbrar gradualmente al organismo al alérgeno. “Da buenos resultados en el 70-80% de los casos, especialmente para las alergias al polen, a los ácaros o a los venenos de insectos, después de tres a cinco años de tratamiento. Evitar el alérgeno cuando sea posible, así como los tratamientos sintomáticos (antihistamínicos, corticosteroides locales), también ayudan a controlar mejor las manifestaciones“, confía el director médico de Doctissimo.
Algunas líneas de investigación, como los probióticos o ciertos micronutrientes (especialmente la vitamina D), todavía están en estudio para modular la respuesta inmunitaria. Además, algunas alergias alimentarias, como las de la leche o al huevo, a menudo remiten espontáneamente antes de los 3 a 6 años.
“La pubertad o un cambio de entorno también pueden atenuar los síntomas en algunas personas. En todos los casos, se recomienda consultar a un alergólogo para realizar un análisis (pruebas cutáneas, prick-tests) y establecer una estrategia personalizada”, concluye el Dr. Gérald Kierzek.
