Un estudio reciente revela que el estrés puede modificar la forma en que el cerebro procesa el dolor, aumentando la tolerancia al mismo. Investigadores han descubierto que el estrés “reconfigura” las redes de control cerebral, lo que se observó en pruebas donde los participantes demostraron una mayor resistencia al dolor al exponerse al hielo después de experimentar una situación estresante.
Esta reconfiguración neuronal podría tener implicaciones importantes para comprender cómo el cerebro gestiona el dolor en diversas situaciones, incluyendo el entrenamiento físico intenso. La investigación sugiere que una breve exposición al estrés podría ayudar al cerebro a “reformular” la percepción del dolor, haciéndolo más tolerable.
