Washington, D.C., 13 de marzo de 2026 (PAHO) — La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha emitido una nueva alerta epidemiológica advirtiendo sobre la transmisión sostenida de la fiebre amarilla en partes de Sudamérica, con casos que continúan reportándose en 2026 y detectándose en áreas más allá de los focos tradicionales de la cuenca del Amazonas.
Desde septiembre de 2024, se han notificado casos de fiebre amarilla en áreas donde no se habían registrado previamente en la Región, incluyendo algunas localidades fuera de la Amazonía. Ante esta situación, la OPS reitera su llamado a los Estados miembros para que fortalezcan la vigilancia epidemiológica, intensifiquen las campañas de vacunación entre las poblaciones en riesgo y tomen las medidas necesarias para garantizar que los viajeros que se dirijan a áreas donde se recomienda la vacunación estén debidamente informados y protegidos.
La Organización también recomendó reforzar la capacidad de los servicios de salud para la detección temprana y el manejo clínico oportuno de los casos graves, así como mantener reservas estratégicas de vacunas para permitir una respuesta rápida ante posibles brotes.
En 2025, se registraron un total de 346 casos confirmados de fiebre amarilla y 143 muertes en siete países de la Región: Bolivia (8 casos, 2 muertes), Brasil (120 casos, 48 muertes), Colombia (125 casos, 46 muertes), Ecuador (11 casos, 8 muertes), Guyana (1 muerte), Perú (49 casos, 19 muertes) y Venezuela (32 casos, 19 muertes).
Durante las primeras siete semanas de 2026, ya se han confirmado 34 casos humanos y 15 muertes en Bolivia, Colombia, Perú y Venezuela.
La OPS señaló que el ciclo de transmisión silvestre de la fiebre amarilla, que involucra a mosquitos vectores y primates no humanos como huéspedes, se reactiva periódicamente en la región, lo cual es un fenómeno esperado. Sin embargo, desde finales de 2025, se han detectado casos humanos en áreas geográficas sin transmisión reciente y fuera de las zonas de riesgo consideradas previamente, como el estado de São Paulo en Brasil y el departamento de Tolima en Colombia.
La detección de casos en áreas cercanas a centros urbanos aumenta el riesgo de transmisión urbana de la fiebre amarilla, en la que el virus se propaga entre las personas a través del mosquito Aedes aegypti, lo que puede conducir a brotes de rápida propagación.
En mayo de 2025, la OPS clasificó el riesgo general para la salud pública en las Américas como alto, debido al aumento de los casos, las elevadas tasas de letalidad (41% en 2025) y la detección de casos en nuevas áreas. La situación actual mantiene un nivel de riesgo similar.
La fiebre amarilla es una enfermedad viral transmitida por mosquitos que puede causar enfermedades graves con una alta tasa de mortalidad. No existe un tratamiento específico, pero la vacunación es la medida más eficaz para prevenir la enfermedad. Una sola dosis de la vacuna proporciona protección de por vida.
La mayoría de los casos confirmados en 2025 y 2026 se reportaron en personas que no estaban vacunadas.
La OPS recuerda a los países con áreas de riesgo que mantengan una cobertura de vacunación de al menos el 95% entre las poblaciones expuestas, al tiempo que fortalecen la vigilancia epidemiológica y la vigilancia de epizootias en primates no humanos –es decir, la aparición de la enfermedad en animales–, que pueden servir como una señal temprana de la circulación del virus, así como el fortalecimiento de las medidas de control de mosquitos.
También se aconseja a los viajeros que se vacunen al menos 10 días antes de visitar áreas donde la enfermedad circula regularmente, de acuerdo con las recomendaciones internacionales de salud.
La OPS continuará monitoreando la situación epidemiológica y apoyando a los países en las acciones de vigilancia, prevención y respuesta relacionadas con esta enfermedad.
