El director alemán Jens Schanze presenta su más reciente documental, Materia Prima, una narrativa multifacética que se centra en los intentos y la resistencia contra la extracción de litio en Bolivia. La película, que tuvo su estreno mundial en la competencia F:ACT en CPH:DOX, aborda un tema de gran relevancia política y ambiental.
La extracción de litio, esencial para la fabricación de baterías de coches eléctricos y teléfonos inteligentes, plantea un dilema económico y ecológico. Aunque se están desarrollando métodos más eficientes que podrían volverlo obsoleto en unos 30 años, las empresas tecnológicas y mineras buscan aprovechar la demanda actual. Sin embargo, este proceso es altamente perjudicial para el medio ambiente, lo que ha llevado a los países de la Unión Europea a evitar la minería en su propio territorio, prefiriendo hacerlo en “terceros países”, como Bolivia, una nación rica en recursos naturales que ha sido explotada desde el siglo XVII.
La película establece un paralelismo entre el pasado colonial y la actualidad, citando fragmentos de una crónica de 1615 del autor indígena Felipe Guamán Poma de Ayala, dirigida al rey Felipe III de España. Funcionarios y empresas de la UE llegan a Bolivia prometiendo empleos y prosperidad, una promesa que, al igual que en el siglo XVII, no se extiende a la población indígena, que solo ve amenazados sus recursos naturales, especialmente los vastos salares, cruciales para el ecosistema local y la subsistencia de quienes cultivan la quinua y crían llamas.
Schanze retrata una estructura de extracción deliberadamente confusa, lo que dificulta identificar a los responsables. Si bien la constitución boliviana protege los recursos naturales y a las poblaciones indígenas, el gobierno abre sus puertas a la inversión extranjera, mientras que la población local – liderada en gran medida por mujeres – protesta y advierte sobre los peligros. Entre los personajes del documental se encuentran una abogada que apoya a los manifestantes, un joven minero, un pastor de llamas y un guardia de mina, además de los representantes europeos.
Materia Prima, filmada con una impresionante belleza visual por Börres Weiffenbach y con una banda sonora sutil de Atena Eshtiaghi, presenta el problema como un círculo vicioso de desequilibrios económicos, donde los derechos de los pueblos indígenas y el medio ambiente quedan relegados a un segundo plano. Europa, según la película, construirá su “energía verde” a expensas de países menos desarrollados, repitiendo el patrón de riqueza acumulada durante la época colonial. La edición de Ulrike Tortora, junto con la dirección de Schanze, ofrece una visión equilibrada y comprensible de esta compleja situación.
La película fue coproducida por las compañías alemanas Mascha Film y Filmtank, y Taskovski Films posee los derechos internacionales.
