El periodo comprendido entre el primer y tercer año de vida es crucial en el desarrollo infantil, ya que los niños adquieren mayor seguridad al caminar, amplían su dieta y muestran una creciente independencia. En este contexto, la selección de alimentos que consumen diariamente es de suma importancia para padres y cuidadores.
Según expertos en nutrición infantil, las necesidades nutricionales de los niños cambian después del primer año de vida, por lo que no todos los productos lácteos del mercado satisfacen sus requerimientos específicos.
“Después del primer año, los niños continúan creciendo rápidamente, pero sus necesidades evolucionan. No se trata de ofrecerles más comida, sino la adecuada para su etapa. Comprender la información de las etiquetas permite a los padres tomar decisiones más informadas”, explica Verónica Copka, especialista en nutrición infantil de Nestlé Nutrición en México.
Qué considerar al leer la etiqueta
Los expertos señalan que la etiqueta nutrimental es una herramienta valiosa para elegir alimentos lácteos de crecimiento. Los puntos clave a revisar son los siguientes:
1. Azúcares totales y añadidos
En la tabla nutrimental se distinguen entre azúcares totales y azúcares añadidos. Los primeros incluyen los azúcares presentes naturalmente en la leche, como la lactosa. Los segundos son azúcares agregados durante la elaboración para mejorar el sabor.
Los especialistas recomiendan elegir productos sin azúcares añadidos, ya que no aportan valor nutricional y pueden influir en la preferencia por sabores dulces desde temprana edad.
2. Cantidad adecuada de proteína
Si bien la proteína es esencial para el crecimiento, su consumo excesivo no necesariamente es beneficioso. Después del primer año, los niños requieren una cantidad específica acorde a su peso y etapa de desarrollo.
Algunos productos diseñados para la primera infancia buscan ofrecer un equilibrio que cubra las necesidades sin exceder los niveles recomendados.
3. Presencia de probióticos con respaldo científico
Ciertos alimentos lácteos de crecimiento pueden contener probióticos. Lactobacillus rhamnosus es uno de los más estudiados, y se asocia con beneficios para el sistema inmunológico infantil.
Investigaciones citadas por especialistas sugieren que este probiótico puede contribuir a disminuir el ausentismo escolar por enfermedad en guarderías y reducir la necesidad de antibióticos en infecciones respiratorias.
Nutrientes para una etapa de mayor exposición
A medida que los niños interactúan con más personas y asisten a guarderías o centros educativos, aumenta su exposición a nuevos entornos. Por ello, algunos productos de nutrición infantil incorporan vitaminas y minerales como las vitaminas A, C y D, además de hierro y zinc, nutrientes relacionados con el funcionamiento del sistema inmunológico.
Los especialistas coinciden en que, dada la amplia oferta de productos, informarse y comparar etiquetas ayuda a los cuidadores a tomar decisiones más conscientes sobre la alimentación de los niños.
“No todas las opciones del mercado son iguales, y elegir con conocimiento puede marcar una diferencia significativa en la salud presente y futura de los niños”, enfatizó Copka.
Finalmente, los expertos recomiendan que cualquier decisión sobre la alimentación infantil se realice con la orientación de un pediatra, quien puede evaluar las necesidades individuales de cada niño.
RRR
